jueves, 7 de octubre de 2010

Periodismo cultural, cómo, con qué y para qué


Una reflexión del Primer Encuentro Internacional de Periodismo Cultural en la UNAM.


Cuando llega el punto en el camino en el que se elige, de una u otra manera, tomar el rumbo de reportero cultural, siempre llega un anhelo: ser un verdadero periodista cultural.
Más allá de ser una especie de reporte autobiográfico, me quedo con las dudas de siempre. El ritmo de la formación es variable, la manera también, lo que importa es el fondo.
Acudí al Primer Encuentro Internacional de Periodismo Cultural, organizado por la Universidad Nacional Autónoma de México los pasados lunes y martes, con la intención de descubrir, primero, cómo está el panorama de la profesión en la actualidad; segundo, para alimentar mi curiosidad y conocer los “trucos” de aquellos que están en medios nacionales; y tercero para llenarme de ideas y saber “qué hacer” o “hacia dónde” voy.
Luego de dos días de jornadas llenas de ideas diversas, regresé con muchas más dudas: una colección de pretextos para ponerme en movimiento, pero sobre todo, para intentar cambiar mi trabajo directo, lo que se hace y dice en Radio Mexiquense. El proyecto es ambicioso, pero siempre los cambios son así. Al final uno decide si tomarlos o no. Yo decidí que sí.
Propongo un ejercicio algo esquemático, que me ayudará a poner en orden lo dicho. Se basa en el sistema cronológico de las conferencias, mesas de discusión y comentarios. Al final propongo un debate sobre lo que ocurre aquí, en el Valle de Toluca.

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Sealtiel Alatriste, Coordinador de Difusión Cultural de la UNAM, dijo en la inauguración del Primer Encuentro Internacional de Periodismo Cultural que la idea de realizar este evento surgió por la inquietante desaparición de espacios dedicados a la cultura en los medios de comunicación. Además planteó una de las primeras preguntas: ¿en la era digital se harán periodistas sin periódicos?

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El saqueo del arte por los nazis, una investigación de Héctor Feliciano, periodista cultural puertorriqueño.

Héctor Feliciano, periodista que ha publicado en El País (España), El Clarín (Argentina) y The Washington Post (Estados Unidos), brindó un análisis del panorama del periodismo en general y del cultural en particular.
Aseguró que los periodistas culturales se envuelven en un debate de su propia definición “tratando de convencer que la cultura es importante”. En eso estábamos cuando llegó el internet y vino el concepto de “farandulización” de la realidad (gente que quiere enterarse de los detalles de “los famosos” para sentirlos próximos).
Luego lanzó una pregunta: ¿cómo hacer que el periodismo cultural sobreviva?. “Es simple, dijo, promoviendo a los medios que hacen periodismo cultural, exigir como sociedad que se nos dé periodismo cultural, hacer un verdadero trabajo de reportear y comenzar desde las bases del sistema educativo, en el que la cultura sí es importante.
Posteriormente lanzó un par de frases que tendríamos que tener presentes: “Ser periodista significa asumir el compromiso de educarse todo el tiempo” y “El buen periodismo es siempre una obsesión”.
Una vez dicho lo anterior, comenzó a develar parte de su investigación. Ocho años de trabajo que comenzaron con lo que él denominó “la buena suerte del reportero que se entera de cosas por aquí y por allá”. Vivía en París y luego de una entrevista, ya con la grabadora apagada, el entrevistado le propuso investigar el paradero de las obras de arte que habían sido robadas por los nazis en la Segunda Guerra Mundial.
Así, poco a poco las fotografías, los documentos, las entrevistas y un profundo estudio sobre historia del arte e historia de la Segunda Guerra, llevaron a Feliciano a concluir una investigación, pero dejar abiertos varios temas.
Gracias a su trabajo, se ubicaron más de dos mil obras de arte que se creían perdidas.

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Las nuevas tecnologías y el ocaso de la crítica, de Nicolás Alvarado.

La plática de Nicolás Alvarado, comunicador de televisión, radio y prensa escrita, se centró en “el antes y el después” del periodismo cultural.
Advirtió que hay un desdén de los propios reporteros hacia el periodismo cultural, ya que en diversos medios, cualquiera que cometa un error es castigado enviándolo a cubrir la fuente cultural.
Por otro lado habló de la nula posibilidad que se le da al reportero para que investigue, quedándonos en un plano muy lejano al que se maneja en Europa y Estados Unidos, donde se da a un periodista periodos que van de meses a años para que desarrolle una investigación en forma.
Otro de los puntos sobre la mesa fue la desaparición de los espacios de cultura en los medios de comunicación y concretamente de los impresos, en los que “si bien nos va”, se pueden encontrar notas de cultura revueltas con espectáculos y sociales. De los suplementos culturales de periódicos nacionales, sólo sobreviven tres: La Jornada Semanal, El Laberinto de Milenio y El Ángel de Reforma.
Los “culpables” que identificó Alvarado son:
1. Las universidades que no forman a los reporteros. En resumen, no da las herramientas.
2. La inercia de los medios de comunicación, que no deben agotar al periodismo en conferencias de prensa y boletines. Por el contrario, tienen la obligación de generar sus propios temas.
3. La complicidad del público que no sabe leer periódicos, escuchar radio o ver televisión. Esto a la par de los “malos medios” que no están preocupados por generar nuevos públicos.
Alvarado sentenció que el periodismo cultural antes estaba sentenciado a la mediocridad, pero ahora a la extinción.
En otro punto habló de las nuevas tecnologías. “Internet reduce todo a información, pero hay pocas ideas”, dijo. Ante este mar de datos, sólo los lectores formados pueden distinguir entre lo que es cultura y lo que es basura. Además aparece la figura del crítico. “Cuando todos se vuelven actores la crítica debe ayudar a distinguir”.
Sin embargo aquí se distingue una nueva problemática: los medios ya no están interesados en los críticos y se quedan en un papel de difusión que, dijo, no es periodismo.

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Formación de espectadores de teatro. Ana Durán.

Ana Durán, teatrista argentina, llegó al Centro Cultural Universitario de Tlatelolco para contar sus experiencias en una técnica de formación de público joven para el teatro.
Comenzó diciendo que actualmente se hace arte “de convencidos para los convencidos”, es decir, los artistas para los artistas. Bajo este concepto, un grupo de actores, directores y productores de teatro tomaron escuelas públicas de Bueno Aires para implementar un proyecto de acercamiento de obras teatrales, pero sobre todo, de la experiencia estética a jóvenes que no habían tenido oportunidad de asistir a algún espectáculo.
Pero ¿cómo se forman espectadores de teatro hoy?. Ana Durán respondió que son una “tarea artesanal”, es decir, un acercamiento más personalizado, un debate posterior a la puesta en escena y “la preparación del ritual”. En este punto, dijo que se debe preparar al cuerpo y la mente para perder la conciencia y tomar el tiempo y espacio que propone el teatro; sólo así se entra al ritual.
Por otro lado, basándose en el concepto de recepción de Anne Ubersfeld, Durán coincidió que lo que sucede en el teatro no es lo que pasa en el escenario, sino en la cabeza del espectador. Estas “idea teatro” arman conceptos parciales y complejos, pero ricos en conceptos.
Con la “generación pos alfa” que representan los jóvenes, su educación formal e informal se basa en los medios tecnológicos, por lo que su manera de pensar cambia; ya no tienen una cultura narrativa, sino de simultaneidad (links, hipertextos, fragmentos de información). Es por eso que los jóvenes están cómodos con obras no lineales, pues cambia el concepto de percepción de las artes.

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Mesa de discusión Periodismo y Arte, una paradoja en la era de la imagen.

Artistas, curadores y periodistas debatieron sobre el tratamiento de los temas artísticos en los medios de comunicación.
La primera en poner el tema sobre la mesa fue Angélica Abelleyra, periodista cultural, quien aseguró que falta especialización y formación al periodista, misma que tiene que ser una responsabilidad personal.
Por su parte, Edgardo Ganado Kim, crítico de arte, aseguró que actualmente vemos un “llenado de tiempo en los medios de comunicación”, centrado en la banalización de lo que creemos que es el arte bajo la perspectiva de la espectacularización. Además lo que “le interesa al público es definido bajo una práctica de poder, ya que se decide desde arriba sin conocer al público, pensamos el arte como un proceso impositivo”.
Taiyana Pimentel, curadora de arte, dijo que el compromiso de los medios de comunicación debería ir en aumento, pero no ocurre. Además “la difusión tendría que ser comprometida y no basado en la agenda privada”. Por otro lado, no hay un compromiso para debatir las noticias ya que no se sabe llevar el debate y sólo se muestran los eventos como un ejercicio de difusión.
En este sentido, Angélica Abelleyra mencionó que hay diferentes niveles en los medios: como divulgadores (el diarismo de la información) y los que realizan la investigación de largo aliento.
Fernando Llanos, artista visual, propuso generar públicos para subir el nivel de discusión, es por eso que “nos hemos acostumbrado a la crítica fácil”. Además, ante la propuesta de generar periodismo cultural con medios alternativos como blogs o redes sociales, dijo que es importante ocupar esos espacios.
En contra parte, Taiyana Pimentel, fue tajante al argumentar que “nos estamos conformando con que nos tocan los medios alternativos”.
Una de las conclusiones de esta mesa es que los medios culturales se quieren disfrazar de no culturales para que los cataloguen como “divertidos y amenos”.

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Mesa de discusión. Periodismo Cultural en medios electrónicos en la era digital. Especialistas de periodismo cultural en medios electrónicos.

¿Comunicar qué?, fue una de las principales preguntas en esta mesa.
José Gordon, de Canal 22 y Televisa, dijo que actualmente “hay una crisis de imaginación, por lo que los medios culturales deben apostar por comunicar las cosas que no están siendo contadas a través de una pluralidad de voces, ya que “los medios de comunicación son puentes para abrir mundos e inteligencias”.
Por otro lado, Juan Carlos Valdés, del Instituto Mexicano de la Radio, aseguró que en los medios públicos la cultura no se tendría que “pelear” con la política, la nota roja y los deportes. Sin embargo, expuso que “no hay una estrategia o planeación, ya que todo se basa en la improvisación”. Además, dijo que no hay seguimiento ni calidad en los contenidos.
Miguel de la Cruz, de Once TV, expuso la importancia de aprovechar la tecnología, muchas veces desconocida en los medios públicos.
Finalmente Agustín Peña, de Radio Ibero, resumió con la frase “se tienen que construir narrativas propias”.

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Mesa de discusión. La edición del periodismo cultural en la era digital. Editores y jefes de sección de medios impresos.

Patricia Vega, editora de cultura del semanario Emeequis, puso el dedo en el punto nodal de esta mesa: “vivimos tiempos negros para el periodismo mexicano en general y el cultural en particular (…) tenemos un simulacro de que hay buenas secciones culturales”. Además abrió el debate ante las nuevas tecnologías al afirmar que “son también los verdugos”.
Al respecto, Salvador Frausto Crotte, editor de la sección cultural de El Universal, dijo que falta imaginación y creatividad para potencializar los espacios en internet. Ante el mar de información que ofrece la red, debe ser la marca de cada medio lo que legitime la información publicada.
Ariel González, editor de la sección cultural de Milenio Diario, aseguró que aunque el periódico impreso desaparezca con la incursión del internet, la figura del editor nunca desaparecerá, pues se necesita “quien ponga orden y jerarquice la información”.
Adrián Figueroa, editor de la sección cultural de La Crónica, dijo que las nuevas tecnologías también pueden afectar a los reporteros, a lo que Patricia Vega respondió diciendo que se debe distinguir entre Periodistas Digitales y Ciudadanos Digitales, que se refiere a que no cualquiera que sepa redactar es periodista, visión ante la que se debe rescatar la parte social del periodismo.

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SEGUNDO DÍA
Conferencia Magistral de Ramón Alberto Garza, director de Reporte Índigo.

Con una visión totalmente cargada hacia el lado de las nuevas tecnología, Ramón Alberto Garza, dejó su historia y trayectoria en periódicos como Reforma y El Norte para incursionar en el mundo digital con la revista Reporte Índigo, proyecto que lleva tres años en la red.
La conferencia basada en el eje “Del ciudadano Kane al ciudadano digital”, marcó una prospectiva de los medios de comunicación.
“La desaparición de los periódicos impresos es inminente, dijo Garza, ahora lo que debemos de pensar es cómo llegamos a internet y, lo más importante, qué decimos”.
El “ciudadano Kane”, refirió Garza, es el arquetipo de la era impresa. En contraparte, el “ciudadano digital”, se abre paso a “la realidad de liderazgos naturales, virtuales y no institucionales”.
El viejo esquema significa que el poder era de quien controlaba a las masas a través del conocimiento, el convencimiento, la fuerza o el dinero. En el nuevo modelo, el poder recae en quien impacta en el pensamiento y crea el efecto transformador de la sociedad.
Expuso varios puntos de lo que significa el “ciudadano digital”:
1. Cuenta con la minoría de uno, es decir, el impacto que tiene el individuo.
2. Deja de ser pasivo y pasa a ser interactivo. Es más poderosa la vitalidad de las redes sociales.
3. No depende de liderazgos formales.
4. Él sienta la agenda que los medios ya no definen.
5. No espera a ser convocado, él convoca.
6. Su organización puede ser real o virtual.
7. Su convocatoria está a un click de distancia.
8. Sus tribunas son virtuales.
9. Es genéticamente “nini”, ni cuenta quién es, ni cuenta su pasado. Lo definen sus ideas y su presente.

Ramón Alberto Garza dijo que el “nuevo apartheid es entre conectados y desconectados”, aún en el panorama en el que el 24% de los mexicanos tiene acceso a la red.
Terminó la ponencia destacando que “se debe dar profundidad de lo que sigue, no de lo que ya pasó”.

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Mesa de discusión. La crítica cinematográfica en México hoy.

Frente a frente, críticos de cine de dos generaciones, compartieron su postura ante los asistentes.
Jorge Ayala Blanco comenzó cuestionando a “los recomendadores de películas” que nada tienen que ver con el crítico de cine. Al respecto Rafael Aviña dijo que en este contexto se ve al crítico como un escritor de segunda.
Ambos coincidieron que se está extinguiendo la influencia del crítico de cine, porque pocos se suman a ella.
“La crítica joven está en los blogs”, dijo Aviña, ante lo que Ayala Blanco respondió “como todo mundo opina, ¿para qué están los críticos? Además, encontramos los mismos datos y las mismas opiniones, es frustrante buscar información entre tantos datos”.
Aseguraron que los blogs “tienen una pobreza conceptual, ya que hay viceralidad en ellos y falta de investigación”.
Otro punto es “el culto a la estrella”, que se basa en pensar que se hace una película para el lucimiento de los actores. “Se hace promoción en lugar de crítica”, dijeron.
Todo se resume en un rechazo de recuperar la historia documental.

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Algo de historia del periodismo cultural en México. José Luis Martínez.

José Luis Martínez, director del suplemento cultural “El Laberinto” de Milenio Diario, comenzó la plática con una frase de Fernando Benítez “la cultura le puso casa al periodismo en México y ahora vive de arrimada”.
Con esta visión, dijo que el periodismo cultural es desdeñado por los propios reporteros que cubren la fuente y desean irse a política, economía o nota roja. Aunado a ello, está la desaparición de los espacios y suplementos culturales.
Por otro lado abordó el tema del internet. Al respecto dijo que “nos preocupamos más por lo que va a pasar que por los contenidos. Se debe apostar por los mensajes, por leer más y por ser mejores periodistas”. Dijo que la salida de la crisis es aprovechar las nuevas tecnologías pero profesionalizarlas. “No lloremos por el papel, preocupémonos por la imaginación que es algo que no tienen las máquinas”.
Poco después parafraseó a Manuel Blanco, quien decía que “los periodistas culturales tuvimos que inventarnos”. Ante este reto, dijo que no hay nada que justifique ni la falta de trabajo ni la falta de imaginación.
Por último aseguró que el periodista cultural debe tener imaginación, ser curioso, intrépido y tener una excelente expresión verbal y escrita.

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Mesa de discusión ¿Está en crisis el periodismo cultural?

Artistas, periodistas y teóricos convergieron en esta mesa, en la que se habló principalmente de la importancia de la cultura y, en un segundo plano, de la difusión de la misma.
Rosario Manzanos, bailarina y columnista de la revista Proceso, señaló que hay un falso concepto de democracia en el que cualquiera puede estar en un foro cultural. Al respecto, Juan Arturo Brennan, musicólogo, amplió este concepto al decir que la falsa democracia también implica que cualquiera pude ser periodista cultural.
Ante este panorama, Luz Emilia Aguilar Zinser, crítica de teatro, dijo que falta una generación de criterios y bajo ese concepto, la educación, el arte y la cultura dan la perspectiva y criterio que necesita la sociedad; si eso no ocurre, con una falta de criterio, se imponen productos, lo que es otra forma de monopolio de información.

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Mesa de discusión. Los retos del ejercicio del periodismo cultural en la era digital. Periodistas de cultura en medios electrónicos.

Irma Gallo, periodista de Canal 22, resumió el ejercicio del periodismo cultural en “saber contar historias”, algo que nos da “identidad en un mundo multimedia”, complementó Huemanzin Rodríguez del mismo medio.
Ambos coincidieron en que actualmente, nos basamos más en la cantidad que en la calidad, pero también en que tenemos que defender los espacios culturales que quedan en el país.
Por otro lado, Sarahí Campech de Once TV, dijo que un punto a favor con el uso de las nuevas tecnologías es que la agenda ya no la marcan solamente las instituciones, sino que el internet permite estar en contacto “directo” con el entorno para “saltar” a los medios oficiales.
Por otro lado, y hablando todavía del internet, los tres coincidieron en que se debe eliminar los formatos rígidos y buscar alternativas complementarias como el uso de blogs y redes sociales para generar más información y debate en el ciberespacio, mismo que por cuestiones de tiempo, no puede hacerse en los medios electrónicos como radio y televisión.

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Mesa de discusión. Los retos del ejercicio del periodismo cultural en la era digital. Periodistas de cultura en medios impresos.

La última mesa de discusión, reunió a reporteros de cultura de medios como La Jornada, El Universal, Excélsior, Milenio y Proceso.
En este ejercicio, Xavier Quirarte de Milenio Diario, aseguró que actualmente los periódicos son negocios que pierden su impulso, tanto económico como de contenidos. En una lógica del “nuevo diseño”, se prioriza la imagen sobre el texto y la cultura interesa sólo cuando la utilizan los políticos para sus intereses. Además lanzó la pregunta: ¿la industria cultural tiene que llegar al espectáculo para acercarse al público?
Posteriormente Judith Amador, de Proceso, pidió a los presentes que se haga una selección de lo que se ofrece en internet. ¿Qué de todo lo que hay en la red nos permite ser personas más informadas?, cuestionó. Por otro lado exhortó a que se traten otros temas dentro del gran universo que es la cultura, como políticas culturales y economía cultural, para indagar cómo se toman las decisiones.
Por otro lado, Leticia Sánchez de Milenio aseguró que en este momento el periodista dejó de serlo para convertirse en un “trabajador de los medios”, sobre todo ahora que impera el sistema de la comercialización.
Carlos Paul de La Jornada, dijo que en esta nueva era del “bloggetariado”, se ha perdido la noción de lo que es investigar. “Cuando uno copia es plagio, pero cuando son más de diez es investigación”, afirmó. Además, pidió que se considerara al internet como un ente transformador del consumidor en un sujeto activo que no sólo consume, sino que critica y aporta. De esta manera cambia la estructura vertical del poder.
Columba Vértiz de Proceso, dijo que se tienen que repensar los temas culturales, que no sólo tienen que ver con el arte, sino ámbitos de lo político y lo social. Sin embargo, dijo que a los medios “les da miedo” abordar de esa manera el periodismo cultural porque creen que no vende; “se trata de que no hay un proyecto cultural porque no hay un compromiso social”.
Ángel Vargas de La Jornada, dijo que el periodista debe informarse para informar, que las secciones de cultura se tienen que hacer una necesidad y sobre todo, generar un acercamiento de los pensadores y críticos a la sociedad.
Finalmente, en una de las posturas más críticas de la mesa, la periodista de El Universal, Sonia Silva, dijo que la crisis del periodismo no tiene que ver sólo con las nuevas tecnologías, sino con que no hay un proyecto cultural. En el quehacer diario de los periodistas, se deja de pensar y no hay una evaluación crítica lo que nos lleva a la “cobertura del coctel” y la banalización de los discursos. Otro de los problemas es que “hay decisiones que toman los diseñadores en lugar de los periodistas, así como la desaparición de cargos y la reducción del equipo humano”. Aseguró que es el momento de cuestionarnos ¿qué queremos como medio? ¿a quienes queremos llegar?, pero esto será imposible si se sigue con un freno a la profesionalización del periodismo cultural, en el que ahora los periodistas con prescindibles.

2 comentarios:

Natalia Rodríguez M dijo...

No sabés cuánto te agradecemos esta crónica. Desde la Red Centroamericana de Periodistas Culturales compartiremos esta información a nuestros miembros y tomaremos algunos elementos para una actividad que tendremos el próximo jueves.

Gracias, porque sin esta "relatoría" no hubiéramos tenido acceso a lo que se conversó en el Encuentro.

Saludos desde Costa Rica. Nos puedes buscar en facebook o escribirnos a info@periodistasculturales.com

Hojasecas dijo...

Parece que es la crisis del periodismo y en ella, del de la cultura. Porque imagino que un periodista busca la de 8 y no le importa que "le den" poco tiempo para ello, sino que debe darse ese tiempo. Pero tal vez sólo lo imagino.